Con los sorpresivos resultados del plebiscito, el intrépido ególatra Álvaro U. V. -bien involucrado como está en eventos sucedidos en el marco del conflicto armado interno-, logra un pequeño respiro, algo así como un micro-momento de sosiego, al tiempo que saborea un pedazo de turrón para satisfacción del paladar de su yo, en esa trifulca camuflada que ha venido manteniendo con el presidente Juan Manuel Santos.
En el horizonte político, no lejano, de nuestro país -inicios del segundo semestre del año 2017, más tardar-, refulgen las señales del partidor de la campaña presidencial próxima con su abanico de aspirantes.
Este mojón actúa como acicate sobre el espíritu de nuestra fauna política, de tal modo que desde ya los acontecimientos que sucedan o se incorporen a la agenda política del devenir, tienen efectos o se asocian con esa magna competencia por el poder. La empresa social de la paz post-plebiscito queda inmersa en esta marea.
La oportunidad del dialogo entre impulsores del NO y gobierno, con el objeto de arrimar a acuerdos sobre el Acuerdo firmado con las FARC, con la mira de afectar éste sin malograrlo, mas sí enriqueciéndolo, constituye tamaño desafío para la comisión tripartita del NO (que representa partidariamente solo al Centro democrático).
El factor tiempo y el poder contaminante del interés electoral (campaña presidencial por venir) se ciernen como amenazas que penden sobre el proceso que se inicia y sobre los compromisarios de paz.
La ecuanimidad y razonabilidad de las partes, es el otro componente decisivo en juego. Esto último, condición particularmente relevante en tratándose de la conducta a observar por la delegación del partido de Uribe, si nos atenemos a los consabidos inamovibles y conminaciones unilaterales proferidas reiterativamente por el jefe, amalgamadas a su estridular populista!
Huelga resaltar en estas nuevas circunstancias post-plebiscito, el gesto y la actitud congruente de la FARC con el Acuerdo final para la terminación del conflicto y la construcción de una paz estable y duradera, firmado el 26 de septiembre pasado, al cual se atienen y reiteran su decisión de cumplir.
Al momento, la realidad con la que nos hemos levantado pasado el plebiscito, deja leer un prólogo (al alimón) en el que tanto los promotores del NO, como el gobierno e impulsores del SÍ y la FARC, han expresado palabras sosegadas, cordiales, de esperanza por encontrar caminos viables a la paz de Colombia!
No por el gusto las sociedades y sus proyectos, emergen, se desarrollan, tropiezan, caen, se levantan, rehacen…Colombia, no deja de aprender. Especial atención merece la franja mayoritaria del pueblo colombiano que se mantiene al margen del acontecer y la participación política.
Ramiro del Cristo Medina Pérez
Santiago de Tolú, mocedades octubre - 2016
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